Carlos Baliño: aquel cubano de oro

Como “un cubano que padece con alma hermosa por las penas de la humanidad y solo podía pecar por la impaciencia de redimirlas”, calificó José Martí a Carlos Baliño López quien, nacido el 13 de febrero de 1848, en Guanajay, y emigrado a Estados Unidos por necesidades económicas, devino uno de los pilares esenciales en que se apoyó el Maestro en la organización de la última guerra por la independencia de Cuba.

Periodista por afición, a lo largo de su existencia Baliño dejó una profunda huella en diversas publicaciones obreras, tanto en Cuba como en Estados Unidos, nación en la cual residió en Nueva Orleans; Cayo Hueso —donde se destacó por su activa participación en el movimiento obrero y fue vocal del Gremio de Escogedores—, y en Tampa, ciudad en la que participó en la fundación del histórico vecindario Ybor City.

Obligado a abandonar la última de ellas porque su rebeldía le había ganado la animadversión de los patronos, recorrió casi todo el sur de Estados Unidos, período durante el cual se relacionó con obreros socialistas y al conocer los textos marxistas comprendió que la problemática cubana no se reducía tan solo a lograr la independencia del coloniaje español, sino que también se imponía revertir el orden social imperante.

De nuevo en Cayo Hueso, desde las páginas de La Tribuna del Pueblo emprendió una intensa campaña propagandística por la libertad de Cuba y de la clase obrera. Tras su retorno a Tampa, conoció a José Martí, en quien vio la posibilidad de dar un vuelco total a la situación cubana, razón por la cual suscribió con él, y otros patriotas, las bases y el acta de constitución del Partido Revolucionario Cubano, creado para organizar y dirigir la guerra por la independencia.

Ejemplo de actividad y lealtad.

Finalizada la guerra necesaria sin la obtención de la real independencia debido a la oportunista intervención de Estados Unidos en ella cuando el Ejército Libertador tenía prácticamente asegurada la victoria, Baliño regresó a la patria, donde solo encontró trabajo en pequeños chinchales, con mísero salario, porque la discriminación de que eran objeto los obreros cubanos por parte de la Sociedad de Escogedores —en manos de españoles— le impidió laborar en los talleres tabacaleros.

En 1903 figuró entre los fundadores del Club de Propaganda Socialista de La Habana, y en 1904, en la del Partido Obrero de Cuba (POC), el cual un año después pasó a denominarse Partido Obrero Socialista de Cuba (POSC). De la fusión de este con la poco antes constituida Agrupación Socialista Internacional de La Habana, surgió en 1906 el Partido Socialista de Cuba (PSC), del cual Baliño se separó en 1909 por el respaldo que algunos de sus dirigentes de origen español daban a los sindicatos controlados por peninsulares, en los cuales se discriminaba a los obreros cubanos.

El 18 de marzo de 1923 participó en la constitución de la primera agrupación comunista, en La Habana, e integró su primer comité ejecutivo. Transcurridos dos años, en agosto, acompañó a Julio Antonio Mella en la fundación del primer Partido Comunista de Cuba, de cuyo Comité Central formó parte.

Diez meses más tarde, el 18 de junio de 1926, falleció aquel recio patriota a quien Martí consideró un ”cubano de oro”, “redondo de mente y corazón”, que “sabe conciliar la libertad ardiente con la elevación que la acredita y asegura, que padece, angustiado, de toda pena de hombre”.

Ante su deceso, en su edición del mes siguiente el Boletín del cigarrero se refirió a él como “(…) un símbolo, un modelo de abnegación, un ejemplo de actividad y lealtad (…) si alguna vez la debilidad nos hace retroceder, recordemos a Carlos Baliño”.

Tomado de: http://archivo.trabajadores.cu/news/20130210/2514924-carlos-balino-aquel-cubano-de-oro

1 comentario

    • Alex en 13 febrero, 2014 a las 16:37
    • Responder

    Partido que mantiene su vigencia en los momentos actuales

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